¡Jaque al rey!
EL tablero de este ajedrez venezolano tiende a dejar en claro la partida. Sin chance para enrocar, el rey de las piezas rojas se refugia en un juego de banalidades, asediado por los caballos de la verdad y los alfiles expertos en cierres. Los jóvenes peones que saltaron en la apertura ya tienen una posición privilegiada y algunos de ellos amenazan con coronar. Los jaques son repetitivos y el acoso constante. Dicen que el ajedrez tiene millones de jugadas posibles antes de que el rey haga mutis. En las grandes partidas el abandono es una salida honrosa antes de producirse un jaque mate.