martes, 14 de mayo de 2013

ADIÓS, CONEJO

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“…Y en los numeritos: Luis Matheus”.

Así despidió por unos 35 años Roger Soto la transmisión del circuito Cardenales de Lara. Precisos, oportunos y casi infalibles eran sus guarismos, los mejores de la liga por décadas.

Desde que tuve el acierto de llamarlo en la temporada 70-71 para que manejara las estadísticas del circuito guaro, Matheus no fallaba un partido. Responsable, amanecía elaborando el boletín del club –un invento suyo--, material de primera mano para los medios de todas partes.

“Yo soy estadígrafo, así me decía don Amílcar Gómez”, refería ufano el pequeño de Buena Vista, estado Lara.

Compañero de cuartos, de viajes y de parrandas, “Mateito”, como lo bautizaron en el cotarro peloteril, me habló horas antes de dejarnos su boletín de cierre.

“Estoy bien, Dios me lo bendiga, gracias por llamar”, nos despidió con voz quebrada que anticipaba una profunda tristeza.

Con él se van inmensas alegrías, numerosos ratos de amenidad y la ejecutoria de un hombre claro como sus números, firme como su proceder.

Nos harán falta las chanzas, las bromas de toda la vida, su carácter preñado de amistad sin dobleces. Pocas veces se tienen amigos de esa estirpe.

Hoy hago sin su compañía este resumen en el juego de la vida. Luis Matheus se lleva en su libreta una linda existencia y el cariño ferviente de quienes lo tratamos desde que compartía la ilusión de su prolija carrera con el reparto de ropa de una lavandería.

En El Impulso disfrutamos por largo trecho su trabajo minucioso y dedicado. Gran parte de la historia cardenal necesariamente debe incluirlo como protagonista fundamental.

Lo demás, amigo, está en el box score de su dilatada trayectoria.

Alfonso Saer